Soy un pelotón de fusilamiento.
Cada noche al fondo de mi sangre
va cayendo al suelo un regimiento.
Cada vez quedan menos y la muerte
se va configurando como un gran
holocausto.
Hay un holocausto dentro de mi sangre.
Cuando queden tan sólo las paredes del
templo
y no se oya el tañido de campanas
adentro,
desconectad las máquinas, despedazad
mi carne
y repartid mi cerebro en seis mil
tumbas.
Dejad dormir en paz
y por fin solas
a todas las que habitaron en mí,
las que no conocieron el silencio.

No comments:
Post a Comment