Tuesday, November 10, 2009
Friday, October 16, 2009
Cumpleaños
Y ahora, un año más vieja
me descubro más niña de lo que
me esperaba.
Porque te deseo hasta las uñas
con esas ansias jóvenes y absurdas.
Y me masturbo como se masturban
las niñas de cinco años:
con los ojos y las manos
húmedxs de tanto
recordarte
y con una barbie de última generación
arañándome el punto G con los talones.
Un año menos, otro año más buscando
mucho
y esperando
nada.
Un catálogo nuevo de fracasos.
Hay una niña adulta que te echa de menos.
Correrse sin pensar en ti,
complicado.
No correrse pensando en ti,
imposible.
Pero es mentira y,
sin embargo,
tengo el sexo a la altura
del orgasmo,
y no me importa.
Tengo la mano a la altura
de tu olvido,
es suficiente.
Te echo de menos.
¿De qué contarte?
¿Para qué?
La nostalgia es una perra en celo
que te añora en exceso
13/05/2009
me descubro más niña de lo que
me esperaba.
Porque te deseo hasta las uñas
con esas ansias jóvenes y absurdas.
Y me masturbo como se masturban
las niñas de cinco años:
con los ojos y las manos
húmedxs de tanto
recordarte
y con una barbie de última generación
arañándome el punto G con los talones.
Un año menos, otro año más buscando
mucho
y esperando
nada.
Un catálogo nuevo de fracasos.
Hay una niña adulta que te echa de menos.
Correrse sin pensar en ti,
complicado.
No correrse pensando en ti,
imposible.
Pero es mentira y,
sin embargo,
tengo el sexo a la altura
del orgasmo,
y no me importa.
Tengo la mano a la altura
de tu olvido,
es suficiente.
Te echo de menos.
¿De qué contarte?
¿Para qué?
La nostalgia es una perra en celo
que te añora en exceso
13/05/2009
Wednesday, October 14, 2009
A una señal comenzaron a reir
Todxs.
Miles de alumnxs en sus pupitres riendo a carcajadas
Miles de funcionarixs con corbata con los ojos estallando de la risa
Miles de camarerxs, abogadxs, empleadxs, subempleadxs, obrerxs, arqueólogxs,
biólogxs licenciadxs, ponentes en conferencias.
Millones de personas riendo a la vez.
Carcajadas grotescas
escupiendo en empresas
colapsadas de risa.
Bocas abiertas de par en par
desdentadas, famélicas
ante la seriedad
equiparable a la muerte
de otras dentaduras simétricas,
sintéticas.
Obras paralizadas
que pierden equilibrio
rodeadas de ojos
que lloran de la risa.
Overbooking de éxtasis,
carcajadas revolucionarias.
Obrerxs que no obran,
putas que ya no chupan
pollas adineradas,
niñxs que no recitan
morales aburridas,
caries que no se esconden,
molares que no chocan,
campanillas al aire
y una orquesta infinita
de tímpanos atónitos,
de timbres hilarantes,
de belleza imparable.
Había comenzado la revolución.
Todxs.
Miles de alumnxs en sus pupitres riendo a carcajadas
Miles de funcionarixs con corbata con los ojos estallando de la risa
Miles de camarerxs, abogadxs, empleadxs, subempleadxs, obrerxs, arqueólogxs,
biólogxs licenciadxs, ponentes en conferencias.
Millones de personas riendo a la vez.
Carcajadas grotescas
escupiendo en empresas
colapsadas de risa.
Bocas abiertas de par en par
desdentadas, famélicas
ante la seriedad
equiparable a la muerte
de otras dentaduras simétricas,
sintéticas.
Obras paralizadas
que pierden equilibrio
rodeadas de ojos
que lloran de la risa.
Overbooking de éxtasis,
carcajadas revolucionarias.
Obrerxs que no obran,
putas que ya no chupan
pollas adineradas,
niñxs que no recitan
morales aburridas,
caries que no se esconden,
molares que no chocan,
campanillas al aire
y una orquesta infinita
de tímpanos atónitos,
de timbres hilarantes,
de belleza imparable.
Había comenzado la revolución.
Thursday, July 23, 2009
Algas
Los hombres se acercan. Algas.
Miran alrededor buscando hombres.
Los hombres abren uno a uno los contenedores.
Tienen (los hombres) mucha uña y mucho pelo.
Más queratina que glóbulos rojos.
Los hombres no tienen lengua.
La luz amarilla sabe a humanidad.
Los gatos y las ratas huyen de los hombres.
En las alcantarillas no suele haber luz
(las colillas se funden en el agua,
como estrellas fugaces,
y no son amarillas)
Los hombres huelen a nicotina
y no encuentran hombres en la basura.
Los hombres se alejan
con un pan bajo el brazo.
El moho disimula el sabor a rancio.
Es de noche y los hombres están llenos de algas.
Miran alrededor buscando hombres.
Los hombres abren uno a uno los contenedores.
Tienen (los hombres) mucha uña y mucho pelo.
Más queratina que glóbulos rojos.
Los hombres no tienen lengua.
La luz amarilla sabe a humanidad.
Los gatos y las ratas huyen de los hombres.
En las alcantarillas no suele haber luz
(las colillas se funden en el agua,
como estrellas fugaces,
y no son amarillas)
Los hombres huelen a nicotina
y no encuentran hombres en la basura.
Los hombres se alejan
con un pan bajo el brazo.
El moho disimula el sabor a rancio.
Es de noche y los hombres están llenos de algas.
Tuesday, July 21, 2009
Frankenstein
Necesito arrancarme las heridas.
Arañarme la piel hasta las lágrimas (y no soy de llanto fácil).
Matar en mi piel a todxs lxs que me han matado un poco.
Deshacerme las vísceras.
Exteriorizar el dolor.
Hacerme adicta a él.
Al pinchazo infectado. A la náusea. A las tijeras. Cada vez más punzantes.
A la sangre propia. A retar al miedo.
A despedazarme yo. Para que no lo hagan ellos.
Para que no lo haga esa puta tenia de 10 años.
Que no para de crecer. De decrecerme.
Cortar la carne para que la bestia salga.
Esa jodida sierpe que me atrapa.
Esa fiera enfermedad enferma.
Una enredadera punzante que sube a la garganta.
Y se enreda en la glotis.
Y me puebla la asfixia de cristales.
Y, joder si duele.
Voy al servicio cuando no me véis
a insuflarme mi dosis de disparos,
de tiros en la nuca,
de verdades que duelen como uñas.
Voy a rajarme los dolores.
A arañarme con dientes, o con llaves,
o con recuerdos rotos
(y esos son los que más duelen).
A arrancarme la piel para abrir hueco.
Y que la tenia salga.
Voy a matarme los dientes a mordiscos,
a dejarme las muelas en el brazo,
a lamerme la sangre.
Porque el dolor me salva del suicidio. Del grito prolongado, de la huída.
Porque el dolor me salva del dolor que se esconde. De esas piedras limadas en la glotis.
Que me dejen gritarme de dolor.
Que me dejen arrastrarme el odio por los huesos.
La autoagresión o el sexo. Masturbarse con odio.
Hincar las uñas en el jodido sexo. Arrancarse a pellizcos los orgasmos.
Gemir de dolor entre las manos.
Destruírse un poco más en cada puto bálsamo de mierda. Sexo. Sexo violento.
Eso y arañarse en silencio.
Y tocar el jodido piano con las piernas ardiendo por las brechas.
Esto es lo que has creado.
Tu monstruo.
Tu Frankenstein violado y homicida.
Tu puto jodido monstruo.
Arañarme la piel hasta las lágrimas (y no soy de llanto fácil).
Matar en mi piel a todxs lxs que me han matado un poco.
Deshacerme las vísceras.
Exteriorizar el dolor.
Hacerme adicta a él.
Al pinchazo infectado. A la náusea. A las tijeras. Cada vez más punzantes.
A la sangre propia. A retar al miedo.
A despedazarme yo. Para que no lo hagan ellos.
Para que no lo haga esa puta tenia de 10 años.
Que no para de crecer. De decrecerme.
Cortar la carne para que la bestia salga.
Esa jodida sierpe que me atrapa.
Esa fiera enfermedad enferma.
Una enredadera punzante que sube a la garganta.
Y se enreda en la glotis.
Y me puebla la asfixia de cristales.
Y, joder si duele.
Voy al servicio cuando no me véis
a insuflarme mi dosis de disparos,
de tiros en la nuca,
de verdades que duelen como uñas.
Voy a rajarme los dolores.
A arañarme con dientes, o con llaves,
o con recuerdos rotos
(y esos son los que más duelen).
A arrancarme la piel para abrir hueco.
Y que la tenia salga.
Voy a matarme los dientes a mordiscos,
a dejarme las muelas en el brazo,
a lamerme la sangre.
Porque el dolor me salva del suicidio. Del grito prolongado, de la huída.
Porque el dolor me salva del dolor que se esconde. De esas piedras limadas en la glotis.
Que me dejen gritarme de dolor.
Que me dejen arrastrarme el odio por los huesos.
La autoagresión o el sexo. Masturbarse con odio.
Hincar las uñas en el jodido sexo. Arrancarse a pellizcos los orgasmos.
Gemir de dolor entre las manos.
Destruírse un poco más en cada puto bálsamo de mierda. Sexo. Sexo violento.
Eso y arañarse en silencio.
Y tocar el jodido piano con las piernas ardiendo por las brechas.
Esto es lo que has creado.
Tu monstruo.
Tu Frankenstein violado y homicida.
Tu puto jodido monstruo.
Sunday, July 5, 2009
Entierro
No estaba muerta.
Lo sabían cuando las flores empezaron a caer sobre la tumba.
Lo sabían también cuando la tierra cayó sobre la madera hasta ocultara.
Lo sabían en sus interminables llantos
de huérfanos,
de viudo,
de abuela que ha dejado de ser madre.
Lo sabían todos y cada uno
de los pésames que hacían fila india.
Se sabía ya en el tanatorio,
y en todos esos ojos insomnes y rojos
en los gritos, en los silencios muertos.
Lo sabía el primero que supo la noticia,
quien corrió la cortina de una sala de enfermos
(la sala 101 de un hospital psiquiátrico)
y la encontró
difunta
con un libro en las manos
abierto por la página
de una dedicatoria
"A M., con cariño,
porque siempre conserves
tu sonrisa inmortal"
y con una sonrisa dibujada en los labios.
Lo supieron todos los que no lo sabían
al mirarla en su caja
disfrazada de muerta, con sus ojos volados,
los párpados azules.
Con un vestido horrendo,
negro y blanco, con restos
de carmín en los labios.
Lo supieron porque llevaba puestos
unos pendientes de plata azulados.
Y ella nunca iba a sus entierros
con pendientes de plata.
Y la plata le rozaba la cara.
Lo supieron todos, sin dudarlo,
cuando la cara muerta comenzó
a llenarse de granos y de alergias,
cuando vieron la oreja
rezumando cerumen,
cuando el verde de algún
indicio de estornudo
comenzó a gotear entre sus labios.
No estaba muerta.
Todxs lo sabían.
Nadie dijo nada.
Y lloraron la pérdida abrazadxs
y se sintieron profundamente heridos
y se sintieron profundamente unidos.
Nadie de lxs presentes conocía a la muerta.
Lo sabían cuando las flores empezaron a caer sobre la tumba.
Lo sabían también cuando la tierra cayó sobre la madera hasta ocultara.
Lo sabían en sus interminables llantos
de huérfanos,
de viudo,
de abuela que ha dejado de ser madre.
Lo sabían todos y cada uno
de los pésames que hacían fila india.
Se sabía ya en el tanatorio,
y en todos esos ojos insomnes y rojos
en los gritos, en los silencios muertos.
Lo sabía el primero que supo la noticia,
quien corrió la cortina de una sala de enfermos
(la sala 101 de un hospital psiquiátrico)
y la encontró
difunta
con un libro en las manos
abierto por la página
de una dedicatoria
"A M., con cariño,
porque siempre conserves
tu sonrisa inmortal"
y con una sonrisa dibujada en los labios.
Lo supieron todos los que no lo sabían
al mirarla en su caja
disfrazada de muerta, con sus ojos volados,
los párpados azules.
Con un vestido horrendo,
negro y blanco, con restos
de carmín en los labios.
Lo supieron porque llevaba puestos
unos pendientes de plata azulados.
Y ella nunca iba a sus entierros
con pendientes de plata.
Y la plata le rozaba la cara.
Lo supieron todos, sin dudarlo,
cuando la cara muerta comenzó
a llenarse de granos y de alergias,
cuando vieron la oreja
rezumando cerumen,
cuando el verde de algún
indicio de estornudo
comenzó a gotear entre sus labios.
No estaba muerta.
Todxs lo sabían.
Nadie dijo nada.
Y lloraron la pérdida abrazadxs
y se sintieron profundamente heridos
y se sintieron profundamente unidos.
Nadie de lxs presentes conocía a la muerta.
Efecto Boomerang
Que te apresan tus cautivos con silencios,
que te agarran los tímpanos y acallan
tus deseos de aire, tus hambres de nostalgia.
Que te sacarán tus ojos homicidas
los cuervos que has críado a pico y pala,
las palomas azules con sus picos de plata.
Que vendrán a vengar a tus difuntos
y te abrirán la voz por la garganta
los sin techo, los sin trono, los sin nada.
Que no tendrás más luz que sus miradas,
porque brillan de rabia.
Que no tendrás más voz que sus silencios,
porque aullan de rabia.
Que no tendrás más alma que sus almas,
rabiosas de venganza.
Que tras estos traidores, que te avisan,
morirás tantas veces como matas.
que te agarran los tímpanos y acallan
tus deseos de aire, tus hambres de nostalgia.
Que te sacarán tus ojos homicidas
los cuervos que has críado a pico y pala,
las palomas azules con sus picos de plata.
Que vendrán a vengar a tus difuntos
y te abrirán la voz por la garganta
los sin techo, los sin trono, los sin nada.
Que no tendrás más luz que sus miradas,
porque brillan de rabia.
Que no tendrás más voz que sus silencios,
porque aullan de rabia.
Que no tendrás más alma que sus almas,
rabiosas de venganza.
Que tras estos traidores, que te avisan,
morirás tantas veces como matas.
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