Thursday, September 30, 2010

Detenido.

No se puede hacer poesía de esto
porque todo esto es más,
mucho más que poesía.

Salió.
Con hambre, sueño
y una manada de hombres grises
uniformados de azul rodeándole,
rodeándonos.

Salió.
Y nosotrxs estábamos allí.
Y algunos lloraron al verle salir de allí por fin,
y otras reían,
incluso alguno vi abalanzarse al cuello de su compañera
para canalizar la euforia.

Porque esos cabronazos
no verían a tantxs
esperando en la puerta
ni el día de su entierro.

Pero él salió.
Y nosotrxs estabamos allí.
Todas. Todos.


Y sobran los versos.
Las manos,
el ruido,
el apoyo,
la espera,
los ovarios hinchados,
los cojones hinchados
y esa fuerza brutal
que nos mantiene ahí.

Esa es toda nuestra poesía.