Virginie Despentes.
Que yo sólo quiero que me quieran los feos. Que me deseen los feos con sus ojeras, sus labios arrugados, sus gigantescas frentes. Y las feas también . Las feas con sus muslos estríados, con sus barbillas flácidas. Las unicejas, las que no se peinan para salir a la calle, las mujeres de pezones inmensos, las de tetas caídas, las que tienen el coño arrugado y deforme. Las que se gustan así al mirarse al espejo, y las que no. Las que han vomitado en los váteres de los bares de todas las ciudades porque no han soportado la intoxicación del veneno podrido con que las dilapidan los ojos de las guapas. Las que tienen los dedos amarillos de vomitar belleza. Las feas a las que la belleza ha hecho jodidamente feas. Los hombres gordos, calvos y peludos, los hombres enanos con la cabeza inmensa, los hombres con voces de pito que han llorado con su voz de falsete mientras cincuenta machos les rompían los huesos a la salida de sus institutos.
Quiero que me follen los feos y las feas del mundo. Con toda la violencia y la dulzura con la que solo pueden follar los feos. Que me hagan correrme metiéndome en el coño sus pollas pequeñas, sus pollas que se corren antes de tiempo, sus pollas miedosas que no saben manejarse, sus pollas vírgenes a las que nadie ha querido antes, por feas. Que me tiren del pelo, que me muerdan el cuello con sus paletas rotas. Que me besen, que me besen con toda la energía de sus cuerpos, que me besen como si se quisieran más que a nadie en este jodido mundo.
Sólo quiero que me quieran, que me amen las feas. Que me susurren palabras preciosas al oído con sus bocas torcidas. Que me dediquen miradas de lujuria con sus ojos desviados. Que me digan guarradas con la voz más disonante y con el tono más dulce, antes de revolverme sus dedos asimétricos por dentro de mi sexo.
Que me quieran con ansia y sin tacones, con sudor y sin bragas, desnudas, despeinadas, sin rimel, sin mentiras, sin gomina, sin laca, sin pintura, sin carne de recien depilada. Que me quieran enteras con el cuerpo y el alma. Que me quieran enteras, con sus pelos, sus garras, sus arrugas, sus canas.
Quiero que me quieran los feos.
Pero sobre todo, me muero de ganas porque me quieran, me amen, me deseen los feos de corazón. Esos que llevan el corazón despeinado , raído, ojeroso y hundido. Esos que nunca lo disfrazan. Esos que, de tanto usarlo, nunca tienen tiempo para arreglárselo.

1 comments:
Buenisima tia! me ha encantado!
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