Pensarte es un dolor inmenso y agradable
en un órgano diminuto que se esconde
detrás del esternón.
Me dueles en el timo,
entre los huesos,
y es un dolor que necesita
verte.
Y tengo miedo a que el tiempo pase
y a que mis anticuerpos crezcan,
de sentirte a distancia.
E inmunizarme de ti, prematuramente,
de tal forma que llegues y no puedas
atravesar esta barrera de células y escudos.
Y que no pueda yo elegir enfermarme de ti,
protegida terriblemente por estos anti-bióticos
que me matan la vida
en todas sus facetas.
Que me matan de los microbios y las luces,
de los temblores, las miradas y
(ojalá no lo logren)
de ti.
06/2008
Monday, December 21, 2009
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