Sunday, July 5, 2015

Soy todas y cada una de las mujeres
que decido no ser.

Un poco femenina,
un poco madre,
un poco maquillada y con tacones,
algo dulce
y heterosexualmente
sumisa.

Casta, arreglada
operada de tetas
para hacer feliz
al hombre perfecto.
La que no vuelve nunca sola a casa,
la que empezó a ser libre
cuando enviudó
por causas naturales.
La casada y enamorada hasta las cejas,
la que barre su casita,
la que no podía jugar porque tenía que planchar,
la que nunca ha tocado a otra mujer ,
la que aguantó los golpes hasta que la mataron,
la que se mató para no seguir
aguantando los golpes,
la que no estudió porque fue madre a los 14,
la que estudió porque quiso labrarse un futuro
que nunca llegó
enterrando un presente nunca vivo.
Sólo hay una única mujer que no soy:
la que nunca luchó,
porque es imposible
y sí, digo imposible,
no luchar nunca, ni un poquito,
cuando día a día
se es mujer
y no se muere en el intento.
Y también lo es, y sobre todo,
cuando al final se termina muriendo.
Soy todas esas mujeres que no decido ser
porque las he sido todas ellas un poquito
en cada momento que me he sentido débil
y he desertado un poco de mí misma.
Las soy toditas ellas también
porque sé que ellas
han sido también un poco
la mujer que yo soy
en todos los momentos
en que han sentido nacer algo dentro
que les daba fuerzas para la rebeldía.
Pero también,
y sobre todo,
viceversa.

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