Wednesday, August 10, 2011

La víctima que puede hablar y calla es su propio verdugo.

Pasamos la vida viendo cómo el mundo se nos cuela entre los dedos. Nos levantamos todos los días con un calendario tatuado en el cerebro que nadie preguntó si nos gustaba. Coordinamos las horas en el día para que nos dé tiempo a hacer todo lo que este mundo espere de nosotros. Vamos al trabajo que nos toca, a hacer lo que nos piden. Carentes de libertad, hemos perdido toda responsabilidad sobre nuestras vidas.


Andamos estresades, cansades, deprimides, por una ciudad grande y gris. Moviendo los pies al unísono en una marabunta de gente. El mayor indicio de contacto humano que existe en las ciudades son esos empujones que nos damos a la entrada del metro. El calor de los cuerpos sólo es esa desagradable sombra pegajosa que nos embadurna en el tren a las 8 de la mañana.


El olor a humanidad es olor a colonia de vainilla, desodorante Axe y perfume rancio mezclado con sudor que se respira en el curro al dar las 8 de la tarde.


La vida, dicen, nos espera fuera en algún sitio.


Nosotres la esperamos a ella en nuestras sillas. Y no tenemos nada nuestro en nuestra vida. Ajenes totalmente a eso de vivir, esa idea que hace tiempo se nos escapa, vamos como muertes vivientes por las calles siguiendo una rutina impuesta, esperando que el futuro que nos den no sea del todo desastroso. Estudiamos mucho aquello que nos dicen tenemos que estudiar para conseguir esos trabajos que nos limiten menos en la vida.


Queremos ser felices, repetimos. Pero la felicidad no puede ser más que obra nuestra. Y hace tiempo olvidamos qué significa eso.


La responsabilidad, reducida a 0, la comprendemos ahora como “la responsabilidad de estudiar lo que te exigen”, “la responsabilidad de seguir las pautas que debes seguir en el trabajo”. No queda nada de esa responsabilidad de elegir tus acciones, ser consecuente con ellos. De esas responsabilidad que es levantarte todas las mañanas y decidir hacerte responsable de tu propio mundo. Actuar en consecuencia con tus ideas, actuar en consecuencia con aquello que quieres realmente. Tomar tu mundo, tus horas, tu espacio, tu tiempo. Y saber qué quieres en cada momento y cómo estás dispuesto a conseguirlo. Nada queda de esa responsabilidad que no es más que el máximo exponente de la libertad.



Parimos hijes que serán tan esclaves como nosotres. Porque ni siquiera tenemos esa responsabilidad de padres. A los 3 años, nuestres hijes ya no son nuestres . No tenemos el miedo de esa terrible carga que es la responsabilidad de su educación. Si todo sale mal, podremos echarle el muerto a otro.


Nuestras vidas son una profunda mierda, y lo sabemos. Pero alivia tanto saber que no fue culpa nuestra. Que sólo seguíamos unas órdenes de no sabemos quién en no sabemos dónde.


Mentira. Esa falsa carencia de responsabilidades es mentira. Somos tan responsables de lo que hacemos, como de lo que no hacemos. Somos tan responsables de romper una norma por voluntad propia como de achacar esas normas sin abrir la boca. Somos tan responsables de educar a les hijes que tenemos como de relegarlos a otro mundo, como de desplazarles de otro mundo mejor, como de no enseñarles otra vida posible, y echarles como si fueran huesos a los perros que irán devorándoles la carne poco a poco. Mientras no reventamos las cadenas, somos tan responsables de nuestra esclavitud como lo seremos de la esclavitud de todes nuestres hijes no nacides.

4 comments:

F.J.R.M. said...

Sólo he leído el título.

Pero ya no, ya no más.

F.J.R.M. said...

Ya lo leí.

Jamás has escrito algo con lo que yo estuviera tan de acuerdo. Pero te diré una cosa; no vamos a tener hijos para decirles:

"-Yo de joven también era como tú."

Y, si por desgracia eso ocurre, al menos podremos decirles: "- No cometas mis errores, sigue así."

¿Quién me dijo eso?

P.D.- Somos tan responsables de romper una norma por voluntad propia como de achacar esas normas sin abrir la boca. *QUERRAS DECIR ACATAR, ¿NO? xD

P.D.D.- Llevamos una vida rompiendo cadenas en mitad de una tormenta que no cesa. No podrán abatirnos, nos sobra experiencia.

F.J.R.M. said...

Se me saltan las lágrimas en tu ausencia

F.J.R.M. said...

Ey!!Te he dedicado una cosa :-)