Thursday, February 24, 2011

Democracias

No hay cuerdas en nuestras manos atadas.
No hay vendas en nuestros ojos vendados.
No hay sogas en nuestros cuellos ahorcados.

Y sin embargo estamos
con las manos más atadas que nunca,
con los ojos más vendados que nunca
y con una soga gigante en el pescuezo
a
ho
gán
do
nos.

Sin manos para alcanzar la soga.
Sin ojos para llorar el miedo.

Y los labios partidos
y sangrando
sin sangre que los lave.

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