Sunday, August 17, 2008

Pesadilla




Sangre, vísceras.
Pollas llenas de venas, erectas, muy erectas.
Cada vez más erectas.
Estallido perfecto.
Más sangre y menos venas.

Con la lengua lamiendo la explosión,
Con los dientes llenos de sangre
y de venas minúsculas y agrias.


Masticar y tragar el sexo
y fragmentos de la propia lengua.

Salir corriendo
y encontrarte
a ti,
un ti cualquiera

pero preferible cualquier ti conocido
a esa orgía de vísceras flotando,
a ese sexo deleznable cayendo,
a esas uñas rajando el clítoris gastado.


Abalanzarse a ti, sin miramientos.
Abrazarse como una niña hambrienta y asustada
y lamerte los ojos y la lengua.

Y morderte los labios
y acurrucarse en ti
y apretar más y más los cuerpos.

Y que tu carne empiece a deshacerse
en mi boca.
Y las tiras de piel me corran por la encía
y mi garganta sea un cúmulo de dermis
y que el sabor de la sangre no se vaya nunca.

Y que algo nos apriete, cada vez más fuerte
tu pecho contra el mio.

Y que un imán terrible
tire cada vez más
de tu centro a mi centro


Y que los cuerpos ambos
se aplasten cada vez más, se compriman,
y que tu sexo duro y palpitante
comience a rasgar las telas,
y la ropa,
y lo que no es la ropa

Y que los cuerpos ambos
se ahoguen, se trituren
hasta que algo en los huesos no dé más de sí,
hasta que las vértebras apuñalen los órganos por dentro,
o hasta que estallen todas y nos abran el pecho.

Y mientras tanto,
todo lleno de máquinas
y las máquinas (grises, plateadas,
y sobre todo de un irradiante azul metalizado)
siguen empujándonos los huesos,
que ya no son los nuestros
y las cabezas chocan,
y los cráneos
amenazan también con estallarse
y dejar una masa gris volar en llamas.


Y después la muerte
Un quirófano color azulmáquinadetortura.
Y un viejo desnudo
con una polla enana que me mira
y crece incansablemente.

Y el viejo desnudo, con arrugas, y cortes
y costuras.

Sobre todo, costuras.

Y el viejo tira de ellas,
y se arranca la piel sin miramientos
y me muestra un interior oscuro
y un corazón deforme y unos órganos
esparcidos por el pecho (siempre el pecho)
aleatoriamente.

Y el senil cadáver empalmado
se arranca de esa nube negra
un cúmulo de ventrículos, de arterias
y de venas.

Y lo tira a mi cara.

Y luego ellxs
que me agarran del alma y me la estiran
y no me dejan dar marcha atrás.

Y coger esa masa informe,
y esas venas tiesas y erectas.
Ponerse en cuclillas,
despojarse de una vestimenta
que aún conserva venas y semen descompuesto.

E introducir la arteria aorta, y mirar
el sexo que se abre ante esa mugre.
Y contener el vómito, que añade
un sabor nuevo a bilis entre ese aroma
a sexo, a sangre, a carne, a máquinas,
a azul metalizado.

Y notar, sin quererlo, un orgasmo asustado
que me grita en el fondo
de ese sexo violado.

Y volver a correr,
tirando el corazón al suelo
(sin saber ya si es mío
o del viejo empalmado
que acaricia su miembro famélico
a pocos centímetros de mi boca cerrada.)

Y correr
y correr,
seguir corriendo
con la boca llena de sangre,
de venas, de carne, de máquinas azules,
de un cuerpo que abraza hasta arrancar el himen,
las costillas, las vísceras, el cráneo;
de un gris-azul; de un viejo erecto y lleno de costuras,
de un montón de pollas que explotan en la boca,
con la boca llena
de una carrera interminable
que da vueltas
entre venas y máquinas y muertos.
Y con el sexo lleno
de un resto de aorta que trepa
lentamente hasta rajar lentamente las paredes.

Y correr,
y correr,
seguir corriendo...

[Foto .- Nick Kushner - Lust is that which beats for thee]